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El hundimiento (2004)



Actualizada el 10 de abril de 2019
10 de Marzo de 2016
Sinopsis: Berlín, abril de 1945. La guerra está sentenciada, pero en las calles de Berlín todavía se libra una encarnizada batalla. Adolf Hitler (Bruno Ganz) y sus fieles se han atrincherado en un búnker. Entre ellos se encuentra Traudl Junge (Alexandra Maria Lara), la secretaria personal del Führer. En el exterior, la situación se recrudece. A pesar de que Berlín ya no puede resistir más, Hitler se niega a abandonar la ciudad y, acompañado de Eva Braun (Juliane Köhler), prepara su despedida.



Guión: Bernd Eichinger (Libro: Joaquim Fest)

Fotografía: Rainer Klausmann

Título original: Der Untergang

País: Alemania



LO QUE SE DIJO DE ESTA PELICULA::


- La SGM no la perdieron los alemanes en el Alamein, ni en Stalingrado, ni en Normandía ni en ninguna otra batalla de ingrato recuerdo para ellos, la perdieron en la construcción de su propia casa. Para edificar un edifico sano, robusto, perdurable, es necesario ladrillos y pilares consistentes que sean de fiar, y desde el primer momento Hitler estuvo rodeado de traidores, arribistas, advenedizos y falsos aduladores. ¿Cómo puedes pensar en ganar la guerra si el jefe de los servicios de inteligencia (la Abwehr) el almirante Canaris le decía a Franco en secreto que no entrara en el conflicto porque Alemania no podría ganar jamás, todo ello a finales del 41? Y suma y sigue con Rudolf Hess, Goering, Rommel, Himmler… El árbol nazi tenía tantas manzanas podridas que a la menor posibilidad optaron por jugársela al Führer. Aunque toda regla tiene su excepción: Goebbels, un hombre de una lealtad en política que pocas veces se ven, y mucho más cuando las cosas se han puesto tan feas.

- Tal y como dice en “El hundimiento” Bruno Ganz en su papel de Hitler, debería haber hecho como Stalin y haber fusilado a todos muchos antes. En contra de lo que se piensa, Hitler fue un hombre demasiado confiado con su entorno cercano, mucho más que cualquier dictador que se nos venga a la mente. Tenía un sentido de la camaradería, casi familiar. Esto me recuerda que cuando al psiquiatra Carl Jung le encargaron analizar la escritura de Hitler, concluyó que predominaba en él un instinto claramente femenino. Eso explica que podía ser una “madre” con los suyos, con gran sensibilidad (recordar que prohibió que el marisco fuera cocido a fuego lento para que no sufriera), mientras que fuera de ese núcleo familiar (que sería el pangermanismo) se mostraría duro e impertérrito.

- Hay una cosa que no me gusta de la película. No soporto la introducción de la anciana Traudl Junge dando explicaciones y excusas. Si los alemanes hubieran ganado la guerra hubiera aparecido en un documental diciendo lo orgullosa que estaba de aquellos años, los mejores de su vida. ¿Cómo no vas a aceptar un trabajo de secretaria del Führer? Y de señora de la limpieza también. El arrepentimiento –si es que viniera al caso, que no veo por qué, es una administrativa ni el doctor Menguele- sólo tiene valor en tanto en cuanto la situación de privilegio se mantenga, una vez las tornas han cambiado y lo que era bueno pasa a ser malo, denota únicamente capacidad de adaptación y ganas de sobrevivir, lo mismo que han hecho las ratas toda la vida, pero no implica ningún mérito moral en cuanto al discernimiento.

- No es la mejor película de guerra que he visto, pero el mejor Hitler que he visto. Y que no se me malinterprete: me refiero al trabajo que hace Bruno Ganz. Por expreso deseo, esperé a ver la película hasta que se estrenó en DVD, para poder escucharla en alemán, con subtítulos, y no me arrepentí. El doblaje en castellano no es que esté mal, pero sí muy lejos de llevar la sensación de fiera acorralada que el actor alemán imprime a Hitler. Por decirlo de otra manera: Bruno Ganz, en esta película, ES Hitler, y, hasta donde sé por lo que he leído, no lo es porque le imite sin más, lo que lo hace aún más meritorio. Si en los Oscar de ese año hubo una película capaz de hacerle sombra a la representación española, fue esa.

- Impresionante película sobre los días finales de Hitler y de su imperio militarista. El papel que hace Bruno Ganz es enorme, nadie como este actor había logrado nunca interpretar a Hitler con tal perfección, pero de igual manera está genialmente conseguido el realismo de todos los personales, su idiosincrasia y del ambiente en torno al Führer, etc. Película de gran calidad que si hubiese sido hecha en EE.UU., contaría sin duda alguna con tres, cuatro o más oscar concedidos por la Academia de Hollywood.

- Excelente guión y excelente interpretación (cosa poco frecuente en los tiempos que corren: vease War of the Worlds). Película muy valiente que rompe el tabú de mirar a Hitler como un hombre... y es que lo más trágico de lo que ocurrió en aquellos desgraciados años es que los protagonistas no eran marcianos, sino personas de carne y hueso, apoyadas por un pueblo europeo, culto y "civilizado". Para mí la película es una mirada a ese lado oscuro que todos llevamos dentro.

- Esta película parace tan realista que es como si se hubiese puesto una cámara oculta en el bunker de Berlín o si tu butaca en el cine estuviese allí. Yo además la he visto en versión original, lo cual es totalmente recomendable, puesto que oir a los personajes en alemán da un realismo aún mayor.

- Muy rara vez Hollywood ha brindado algún retrato creíble de Hitler o de cualquier otra figura destacada de la Alemania nazi, si es que lo ha hecho alguna vez. La cinematografía de los Estados Unidos siempre optó por una postura absolutamente maniquea, mostrando a las tropas de su país como los héroes y a los alemanes como los monstruos que se regodeaban en la maldad. Olvidan (o no les importa) que manzanas podridas hay en cualquier bando, y que los malos, por lo general, no se aceptan como tales. Esta película, que no procede de Estados Unidos sino, precisamente, de Alemania, muestra al Führer y a sus colaboradores desde ese ángulo tan poco explorado. No es que se nieguen los crímenes cometidos en ese período tan tenebroso de la Historia, no es que Hitler y su entorno se vuelvan queribles. Sencillamente, uno entiende, aunque no comparta ni justifique, qué motivos los impulsaron. Hitler no se veía a sí mismo como un monstruo. Al contrario, iba a llevar a Alemania a la grandeza y al mundo a una nueva Era Dorada. El nacionalsocialismo era el sueño que se derrumbaba para angustia de quienes querían ese futuro para su país. Viendo a Hitler y al matrimonio Göbbels sufrir por ese sueño tan acariciado que se desvanece, uno no puede menos que lamentar que no hayan luchado, y más exitosamente, por una mejor causa. Porque uno, a priori, no le desea dolor a nadie, pero hay cosas inadmisibles. Y no obstante, uno se lamenta igual, y no sólo por el Führer y sus incondicionales, sino también por esta maldita Humanidad que tan poco acierto demuestra a la hora de hacer elecciones. Decididamente, un enfoque distinto.

- Esta película refleja los últimos días de la vida de Adolfo Hitler, excelentemente interpretado por Bruno Ganz. Si bien sufrió muchas criticas en Alemania, creo que fueron realmente injustificadas y con un conato de intolerancia. ¿O acaso que Hitler amara a su perro puede generar que alguien suponga que era un ser humano digno de compasión?. Creo que en la película queda bien reflejada la locura irracional generalizada de una doctrina nacionalsocialista fundada en el odio racial, la raza superior aria, la militarización encausada para la conquista en pos de un ideal contrario a Dios y a la naturaleza humana. Esta película si bien es larga, es soportada por el espectador por su riqueza histórica y su cruda realidad en la exhibición de la locura fanática de los seguidores de Hitler. Lo único lamentable es a comienzos de la película que se observe el micrófono en dos oportunidades. Son detalles que no deberían ocurrir.

- A mi me hizo recapacitar bastante. Los nacionalsocialistas no eran "seres de otro mundo", ni "perturbados mentales", ni tan siquiera "asesinos sanguinarios" (así nos los pintaban hasta ahora, salvo alguna excepción) Los nacionalsocialistas que creyeron en Hitler se contaban por millares, y a pesar de que entre esos millares hubiese asesinos y hubiese perturbados, la mayoría era gente corriente, gente como nosotros....que atraídos por un discurso convincente, y dadas las circunstancias de la época, creyeron en Hitler hasta el final. Es una visión tan real como escalofriante.

- A El hundimiento se le acusó de ser una película que humanizaba la figura de hitler. Es verdad que en algunas escenas aparece un dictador un tanto amable y con sentimientos hacia su mujer, pero en esencia creo que la película es fiel a lo que fue este despiadado y malvado ser, quién al ver que el Reich se hundía decidió quitarse la vida y confesó que no le importaba nada Alemania y que todo lo que le estaba sucediendo en ese momento se lo merecía. Aunque lo más destacable del film, es sin duda la magistral interpretación de Bruno Ganz, (se merecía una nominación al Oscar, al menos más que Clint Eastwood) que nos vuelve a mostrar que es un gran actor encarnando a uno de los personajes más difíciles que puede haber, Hitler, y lo hace calcando todos sus gestos, su acento... brillante.

- Leí de esta peli algo así como que era "un crudo retrato de los últimos coletazos del poder del fanatismo y la histeria vivida durante la caída del imperio del loco del bigote", y me imaginé que narraría lo del 11-M / 14-M...
Sin embargo, para sorpresa de todos, resulta que el prota no es nuestro loco del bigote sinó otro: un viejecito encorbao con temblores en la mano al que todos llaman cariñosamente Mein Fürher y que es capaz de combinar cierta amabilidad y ternura familiar con el desprecio total por la población civil y la planificación industrial de asesinatos y torturas.

- En críticas he leido que en la interpretación de Bruno Ganz solamente encontraremos registros de histeria, depresión profunda o silencio total, con cambios de uno a otro registro en cuestión de escasos segundos, pero si hubiesen leído un poco acerca del pintor de brocha gorda en sus últimos días, sabrían que esto no es una mala interpretación, sino que como es contrastado por supervivientes del bunker, como la secretaria personal de Hitler Traudl Jünge, éste era el estado de ánimo del dictador en aquellos días. Aquejado de Parkinson, con un uniforme estropeado y manchado y la mirada perdida contemplando un cuadro de Federico el Grande con la esperanza de que ocurriera un milagro en el último momento, no hacía más que mover ejércitos que sólo existían sobre el papel y dictar órdenes contradictorias a las que ya nadie hacía caso, cosa que se retrata fielmente en la película junto a otros actos como la defensa de la capital en si.

- Todo lo que se narra es rigurosamente cierto, desde la última imposición de condecoraciones a chavales que se enfrentaban a los tanques rusos sobre bicicletas armados con un lanzamisiles de un solo uso, hasta la llegada de dos fanáticos aviadores al bunker sitiado para despedirse de su führer. Personajes reales interpretados a la perfección, destacando especialmente al detestable Himmler (si, también estaba así de loco) y a la patética e ingenua Eva Braun, que al fin y al cabo consiguió que el hombre que nunca se casaría porque su novia era Alemania se casase con ella en sus últimos minutos.



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