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Sabías que en la película "Grand Piano"


Sinopsis: Un pianista se sienta al piano y se encuentra una nota amenazadora, en la que se le conmina a ejecutar el mejor concierto de su vida si quiere salvar su vida y la de su esposa.

Reparto: Elijah Wood, John Cusack, Alex Winter, Kerry Bishé, Allen Leech, Tamsin Egerton, Dee Wallace, Mino Mackic.

Director: Eugenio Mira

Guión: Damien Chazelle

Fotografía: Unax Mendía

Título original: Grand Piano

País: España

Lo que se dijo de esta película:

- "La película acumula recursos que, en lugar de sumar en favor del suspense, la inquietud y la complicidad, se restan entre ellos. Más parecida a 'Última llamada' (Joel Schumacher, 2002) que a 'Buried (Enterrado)'"

- "Un «thriller» que entretiene al espectador por su insolente y constante huida hacia adelante mediante el uso hipnótico de la imagen y de la música."

- "Filme que deslumbra desde el punto de vista técnico y visual e imperfecto si nos atenemos al desarrollo de su extraña pero magnética historia."

- "¿Qué habrían hecho Brian De Palma o Dario Argento con un proyecto así? La locura que esta película no es. Lo mejor: la vehemencia formal de Eugenio Mira. Lo peor: hay caligrafía y no arrebato."

- "El filme necesita que el espectador firme el contrato de evasión antes de subir al tiovivo. Pero, una vez montado, la tensión progresiva, los brochazos de humor o el sufrimiento de Elijah Wood le dejarán sin aliento."

- "La película se cae por donde más duele: por unos personajes poco y mal dibujados, incapaces de hacer creíble lo que no lo es."

- "Wood mantiene la acción en un melodrama cuasi-naturalista en lugar de caer en el exceso. La tardía llegada de John Cusack es un impulso de energía, pero no resulta sorprendente. Juntos elevan la ridícula trama en algo parecido a una sinfonía pulp."

- Pequeña película de fondos (monetarios) españoles y actores no tanto, con un guion poco original pues ya ha sido visto, sin ir más lejos, en "Última llamada", de Joel Schumacher en 2002 y con una puesta en escena como mucho correcta. Elijah Wood interpreta a un pianista que vuelve a los escenarios tras una pausa de cinco años, angustiado y temeroso en todo momento, y se encuentra con una obra que siempre le había costado interpretar y que esta vez será el precio de su vida.

- La introducción nos lleva al equívoco ya que es bastante completa y la presentación de los personajes es concisa y no deja lugar a dudas. Pero en cuanto se sienta al piano comienzan los auténticos fallos, aquellos por los que parte del público aplaude tomándolos por aciertos. Como la vida misma.

- Comparar esta película con alguna dirigida por Brian de Palma o por Alfred Hitchcock me parece un insulto y un ejercicio de presunción. Nada más lejos de la realidad. Lo más relampagueante: la actuación de John Cusack. Y ese final... Pffff.

- No hay por donde cogerla, el guión es completamente imposible, la arbitrariedad de todo lo que ocurre es infumable. La excusa para poner al protagonista en esta situación imposible y el plan del malo de turno son algo tan peregrino, tan rematadamente poco creíble que el ridículo se apodera de la historia y no la abandona hasta el final. Realmente cuesta mucho sacarle algo bueno a la función, lo poco aprovechable son tanto Cusack como Wood que hacen lo que pueden dentro del desconcierto reinante, un auténtico desastre.

- Atresmedia ha creado un nuevo género revolucionario: películas de inversión española pero con actores estadounidenses para que así las películas no parezcan tan malas. Pues sinceramente, creo que lo han conseguido. La película en sí no está mal, pero porque Elijah Wood sostiene con su papel toda la trama y lo hace muy bien. La película "de los creadores de Buried" no sorprende y tiene algunas escenas y personajes olvidables (AKA la pareja de amigos) pero por lo menos no alarga la trama más de lo necesario. Esto consigue que, lo que parezca una trama absurda, lo sea algo menos ya que no rizan el rizo, la película va a lo que va y si parpadeas te lo pierdes. Total, otro intento de internacionalizar el cine local, que se quedará en eso, en intento.

- Pues como ocurre últimamente con las películas que abren el Festival de Sitges, según se mire. Nuevamente, el cine español saca pecho con despliegue de medios, rodajes en inglés, fichajes estrella, en un género en el que ya ha demostrado sobrada eficacia. La consigna parece irrefutable. Es el camino a seguir. En la platea reina el autoconvencimiento de que sólo mirando hacia Hollywood, dónde más saben de este negocio, alcanzaremos fortuna. Y se nos olvida que para competir con el gigante, más que recursos, nos hace falta ingenio.

- "Grand Piano" abre con unos títulos de crédito magníficos en los que la música de piano enlaza perfectamente con los planos cerradísimos de la estructura ósea del instrumento, siendo golpeado furiosamente por los dedos del intérprete. En este pequeño bloque de tres minutos -casi de tapadillo- se crea una sensación de inquietud que no desaparece y es más, se intensifica, en lo que está por venir más adelante. Eugenio Mira, tras la totalmente fallida "Agnosia" (2010) por fin consigue demostrar de la pasta que está hecho con un thriller tenso, bien ejecutado, con una serie de logros muy estimables que pasan por saber utilizar referentes clásicos para adaptarlos a un contexto actual, y medir la tensión notablemente pese a ciertas trampas de guión que podrían -de estar mal hechas- sacarnos del film.

- Lo que quizá pueda ser más cuestionable (aunque personalmente, a mí me parece bien metido) sea su clímax del tercer acto. "Grand Piano" será comparada con Hitchcock, o en menor medida con De Palma, y no son alusiones nada gratuitas. El tender hilos a estos realizadores se crea una expectativa hacia ciertos recursos que (por suerte o desgracia) están ausentes en el cine de ahora. Son recursos anacrónicos, pero que bien usados -tal es el caso- me funcionan. Me refiero al bloque de Kerry Bishé (hermosísima, por cierto) y cierto duelo físico. Lo dejo ahí para no spoilear y termino la crítica recomendando ver "Grand Piano", un trabajo al que le falta un poco para ser realmente notable pero que desde luego ofrece recompensas. Mira aún no es un virtuoso pero no necesita serlo para construir una película bastante superior a los últimos intentos de construir un cine de género con personalidad dentro de España.

- Las teclas del thriller son muy difíciles de tocar. La mayoría de películas que se estrenan concentran todos sus esfuerzos en una parte del concierto, como si el clímax final, por su intensidad, fuese capaz de maquillar las posibles deficiencias de la pieza. Grand Piano, y en general todas las películas de producción española que se interesan por los compases del terror con vistas a un público de cámara más amplio, comete la ingenuidad de dejar todo el peso de la partitura en sus últimas suites.

- Grand Piano demuestra que en España, con la complicidad de actores y técnicos extranjeros, se logran ejercicios pianísticos de gran calidad, aunque todavía estamos lejos de producir la gran obra que permita poner rostro representativo a todo este movimiento, no sólo musical, de jóvenes autores criados en el seno del cine fantástico y de terror. Grand Piano evidencia las virtudes y los defectos de toda una generación de autores y de cintas, pero también presenta algunas particularidades nada desdeñables: la inteligente utilización de la fotografía, los elegantes títulos de crédito, el extraño atractivo del menudo Elijah Wood y la personalidad de sus espacios interiores consiguen que por momentos estemos ante un producto que, aun sabiéndose menor, juega a dibujar atmósferas propias de compositores de renombre.

- Grand Piano es la historia de un talentoso pianista que no puede superar el virtuosismo de su maestro: el mismo paralelismo podría hacerse con respecto Mira y todo el acervo de clásicos cinematográficos que Grand Piano imita y cita con desigual fortuna. Al menos el espectáculo musical tiene una trama sencilla, con la orquestra justa y necesaria, con una duración más que medida, con un misterio que se resuelve sin sobreexplicaciones ni fisuras: los mecanismos del piano terminan funcionando con la precisión de un metrónomo y la música resulta bastante afinada. Una ópera bien lograda, aunque seguimos con ganas de más.

- El fallo principal es que Eugenio Mira no ha puesto sus ojos en Hitchcock y la escena final de "El hombre que sabía demasiado" (segunda versión), sino en Brian DePalma y sus travelling, pantallas partidas y cámaras lentas de final de película. Todo eso sí está en esta película, pero mientras que al bueno de Hitch un mal guión le disgustaba pero podía arrancar de él una buena cinta, al no menos bueno de DePalma un mal guión le resulta indigesto y es incapaz de conseguir nada siquiera mediocre.





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