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Sabías que en la película "Satiricón"



Sinopsis: En la Roma del siglo primero después de Cristo, dos estudiantes, Encolpio y Ascilto, discuten sobre su propiedad sobre el adolescente Gitone. El niño escoge a Ascilto. Sólo un terremoto salva a Encolpio del suicidio. A partir de entonces, Encolpio vivirá una serie de aventuras y desventuras para conocer nuevos amores. 

Reparto: Martin Potter, Hiram Keller, Lucía Bosé, Capucine, Alain Cuny, Max Born, Salvo Randone

Director: Federico Fellini

Guión: Bernardino Zapponi & Federico Fellini

Fotografía: Giuseppe Rotunno

Título original: Fellini Satyricon

País: Italia

Lo que se dijo de esta película:

- Antes de nada dar las gracias a Giuseppe Rotunno (dir. de fotografía también del Gatopardo). Él tiene gran parte de culpa de que la imaginación exuberante y la escenografía de Fellini quede plasmada de forma bellísima. Es eso precisamente lo más destacado de la cinta ya que toda la grandilocuente vertiente visual es fastuosa; los peinados, el maquillaje y vestuario, el vivo contraste cromático (con colores muy “pop”) y la iluminación (las calles de la ciudad al principio de la película parecen de una historia de ciencia ficción, con azules metálicos y brumosos, grises y reflejos húmedos en las paredes), los turbulentos cielos, barcos que parecen monstruos marinos acorazados, las sombras en las paredes, el polvo arremolinado alrededor de los actores, la reconstrucción de la ciudad con enormes decorados, y unos exteriores (también artificiales en la mayoría de los casos) que provocan una malsana sensación similar a la visión del sexo que nos ofrece la película y encajan perfectamente con la atmósfera de pesadilla filmada que tiene. Interesantes las reflexiones que he leído sobre el uso del espacio, desecha Fellini el fuera de campo y la elipsis y trata de aprehender todo el espacio con el que cuenta, mostrando los decorados y los detalles en un afán exhaustivo de mostrarlo todo (“ya que lo he construido...”, imagino que pensaría).

- La película nos ofrece una visión del libertinaje de la Roma imperial bastante sombría y decadente (el libro de Petronio no es más que una excusa). Está narrada (por decir algo) de forma episódica (pero dispuestos los episodios de forma abrupta, a saltos y sin rigor) y nos cuenta las distintas vicisitudes por las que pasa el protagonista, pero sin un hilo conductor que la haga entretenida y al que se pueda agarrar el espectador, que acaba siendo fagocitado por tanto exceso visual y alegórico, por el ego desmedido de Fellini, por sus sueños, ambiciones estéticas y (más que nunca) caprichos.

- "El Satiricón" es una de las obras más originales de la antiguedad. La primera novela de Occidente y también la precursora de un estilo que mezcla la prosa y el verso. Escrita en buena parte en hexámetro dactílico, esta joya de la literatura universal parodia, no tanto las costumbres de la época imperial (como han escrito recurrentemente la caterva nauseabunda de los moralistas), sino los géneros literarios de la época, obras famosas y autores de fama. La sátira se revela, pues, esencialmente libresca, al estilo de Cervantes y los libros de Caballería. Fellini, corresponsable del guión junto a Bernardino Zapponi, sigue con relativa fidelidad la fragmentada trama de la novela. No hay en "Fellini-Satyricón" una narración coherente, convencional, sino una sucesión de episodios unidos por la presencia de los protagonistas principales, Asciltio y Encolpio. Conviene ya señalar que esta superproducción dinamita las convenciones que fundamentan al peplum. Las ínfulas historicistas del género, la aparente representación de la historia, aquí no tienen cabida. Bien es cierto que la labor de investigación que descubre la mirada atenta es abrumador. Sirvan como ejemplos la canción que canta Gitón, construida sólo con quintos y cuartos pitagóricos o las máscaras mortuorias que representan a los antepasados en la casa de los patricios suicidas. Pero tan lejos está el director de realizar un documental, como de mostrar convencionalmente un retazo del pasado clásico.

- La fotografía, los maquillajes, los colores son satirizantes, caricaturescos, sensuales, con una clara tendencia al hermafroditismo, cualidad esta que sobresale en todos los hombres, ya sea en estética como en espíritu. Muy curiosa y misteriosa la sensación que desprenden gestos obsesivos y estereotipados. Yo no he visto ningún humano natural en toda la película, son esperpentos o procesos mentales expresados en un gesto con un temperamento hierático, como esculturas.

- Con el guionista Bernardino Zapponi, el guión que Fellini confeccionó era discontinuo como la obra de Petronio, pero también era hacer cine con los restos arqueológicos que le inspiraron. Satyricon mezcla vanguardia y clasicismo, se trata de una superproducción que pasó por encima de las convenciones fundadas por el género peplum. La portentosa puesta en escena al estilo del teatro clásico griego se fusiona con contrastes cromáticos, actuaciones delirantes, escenografía y vestuario espectaculares. El director de fotografía Giuseppe Rotunno crea un ambiente enardecido, utiliza la profundidad de campo junto el uso del travelling que propone Fellini o el operador de cámara, para mostrar los espacios de tal manera, que mientras vemos la película es como si nos asomáramos a curiosear, contemplar los extraños rostros de los extravagantes personajes que deambulan por los espacios.

- Gran parte de los actores eran desconocidos; algo que ayudaba a construir la recreación de ese universo de elementos extraños. La banda sonora también entra en esos parámetros, es exótica y visceral, hay algunos arreglos creados con sintetizadores que ofrecen una dimensión onírica. El argumento es relativo,se puede seguir la continuidad fragmentada, en conjunto ofrece una experiencia sensitiva. Una gran dirección por parte de Fellini con una mirada crítica en la reconstrucción de una Roma sin más dioses que la voluptuosidad y el dinero, una retrospectiva que puede aplicarse a la actualidad, donde la injusticia y la desmesura de los poderosos. Satyricon es una película única, no hay nada parecido y vale la pena adentrarse en el delirante aunque hipnótico despliegue de artificios.

- El problema de todo esto es que el espectador al final no tiene a qué atenerse. No existe ni un solo hilo argumental sólido que le permita seguir con garantías la película. La disputa homosexual inicial (un comienzo de la película que a mí particularmente me enganchó a la primera) es la excusa inicial para desarrollar el festival inmoral y decadente que predomina durante todo el metraje y que es prácticamente su razón de ser.

- Esta naturaleza del filme provoca que haya personajes que no sean ni presentados, que queden inconclusos sus papeles, que las acciones no tengan sentido... Es una lástima porque esta película tiene varios golpes de maestría. Algunos capítulos son excelentes por sí mismos, pero el punto fuerte de la película y la razón principal por la que debe verse es la fotografía y el diseño artístico. Pocas películas hay con una fotografía tan excelente y unos enclaves tan magníficos como esta. El resto de elementos cinematográficos son una expresión particular por y para Fellini, para su propia adoración.

- Si Fellini hubiese dotado a la historia de un solo elemento unificador estaríamos hablando de algo realmente grande. La disputa de los dos chicos por el esclavo bien podría haber sido suficiente, pero no fue así. Este error de Fellini es precisamente lo que no he visto todavía hacer a Bergman en sus buenas películas. Bergman no cede ni un solo metro a la hora de expresar lo que desea en sus cintas, le guste al público o no. Pero siempre existe una coherencia interna que da al espectador lo necesario para sentirse satisfecho respecto a sus costumbres narrativas.

- Al ver esta película entendí por qué Fellini al final de su carrera decía en una entrevista que él hubiera necesitado un productor que le ponga límites en su desborde creativo. Claro, Fellini viene a ser la contracara de los famosos directores "por encargo" que había generado el sistema de los grandes estudios de Hollywood entre los cuales Michael Curtiz se suele poner como un ejemplo paradigmático. Eran directores todo terreno que pasaban sin problema del Western a la Comedia, del film Bélico a la película Romántica. Por el contrario, Fellini es el prototipo del director al cual durante casi toda su carrera se le dió absoluta libertad creativa. En efecto, el director italiano, a partir de "La Dolce Vita" y sobre todo con "8 y 1/2" había demostrado tener una gran originalidad. Sin embargo, pese a la gran fama de las últimas dos películas nombradas, algunos críticos consideran que ya en ese momento se inicia un proceso de degradación por exceso en su cine. Estos críticos son los que consideran que sus mejores películas fueron "La Strada", "Il Bidone" y "Las noches de Cabiria". Bueno, cuál es el problema con "Satyricon": es una película que durante 124 minutos no logra nunca despertar interés alguno. Todo lo que sucede es vacuo, vacío, absurdo, sin sentido. No convencen las actuaciones pero da toda la sensación de que ni Laurence Olivier ni Meryl Streep hubieran podido levantar este bodrio. Sólo la fotografía se salva dentro de los rubros técnicos. Estamos ante una película fallida cuya única explicación sería que, según algunos, es el producto lógico de un director que en aquella época estaba experimentando con el LSD. En fin, si no quieren pasarse mirando el reloj, no la vean.





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